martes, 4 de diciembre de 2012

No hay nada más triste que la resignación, he dicho.
No conozco persona que me inspire más pena que aquella que se olvidó de vivir, que eligió con conformarse a pesar de no ser feliz.
No quiero loco, no quiero. No me bajen de mi nube. No quiero crecer. Bueno, si. Pero no quiero que me roben mi alegría. Bueno, no, no soy la persona más alegre del mundo tampoco. No me quiten la ilusión. Eso es. No quiero ser otra cascara vacia más, no me interesa venderme a este sistema careta que promueve el conformismo, la infelicidad elegida y asumida, el abandono de ideales. Loco, relajate, afloja el nudo de la corbata, larga el maletín. No vaya a ser que te esfuerces tanto por el 'tengo que' que te olvides del 'tengo ganas de'.
No soy de izquierda, no soy de derecha, soy una pendeja de 19 años que quiere seguir siendolo por tiempo indefinido.
Quiero cambiar el mundo, mi mundo. No que el mundo me cambie a mi.
Quiero vivir sola, aunque sea en un monoambiente. Me alcanza con que este decorado de forma tal que lo sienta mi lugar. Quiero poder estar en mi casa y hacer lo que quiera cuando quiera, porque tengo ganas, porque puedo, porque quiero y porque si. Quiero hacer dos carreras al mismo tiempo en la UBA y viajar mucho antes de tener hijos y ese tipo de cosas. Quiero conocer Ibiza, Las Vegas, New York y Francia. Quiero ir a fiestas al aire libre y con pileta, y cantar y bailar hasta no poder más. Quiero que me amen. Quiero dar amor. Quiero no sentirme sola. Quiero abrazar a desconocidos, conocer a extraños y dejar atrás los prejuicios. 
Pero por sobre todo, quiero cambiar todo eso que está adentro mio y que me hace mal. Porque el sistema puede ser careta, los demás pueden ser una mierda y la vida puede ser complicada, pero el peor daño es el que me hago yo misma odiandome tanto, creyendome merecedora de tan poco.
Mis metas para este 2013 son: conseguir un trabajo, seguir progresando académicamente pero, sobre todo, aprender a quererme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario