jueves, 14 de marzo de 2013

¿Nunca se sintieron como ratoncitos en un laberinto? Pareciera que la vida no es más que eso: un laberinto intricado y repleto de callejones sin salida, y nosotros vamos de acá para allá, desorientados. Corremos felices cuando creemos encontrar un corredor que nos lleve a algún lado, a una salida, y sin embargo siempre terminamos chocando con ese muro infranqueable que es la realidad.
Después de cuatro, casi cinco años, vuelvo a estar sola; después de casi tres años ya no esta más a mi lado la persona que me hizó sentir mil revoluciones por segundo. Yo lo elegí, yo dije hasta acá llegué. ¿Pero cómo hago para poder abandonar esa fetichización de las relaciones, esa capitalista sensación de 'es mio y de nadie más'? ¿Cómo hago para dejarlo ir, para dejar de entrar en su facebook, para no morir de celos cuando veo que habla con otra? Es tan egoista que me da asco, porque esto dejo de ser amor hace rato.
Necesito que me abracen, que me besen, que me amen. No se estar sola.
Necesito aprender a estar sola.

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