Pareciera que ya pasó muchísimo tiempo, pero no. Apenas cuatro meses.
Me acuerdo del llamado. Me pidieron con papá, y cuando dijeron que era del geriátrico, les pedí que me dijeran que pasaba. Sabía que no quería, pero necesitaba saberlo. Me dijeron que te iban a internar de vuelta, y ahi pase el llamado. Y trate de seguir atendiendo el local. Ya sabía que lo que iba a pasar, lo sabía todo, como si estuviera escrito. Y segui atendiendo, y subió rosa a atender a una clienta suya, y baje corriendo porque ya no podía contener el llanto, y la otra pelotuda 'qué buscas natalia?', dejame llorar tranquila, no ves que estoy por perder a mi abuela?
Y la extraño.
Y paso noches enteras casi sin dormir porque cuando me acuesto, mi mente empieza a preguntar por la muerte, y el cuerpo, y el alma, y la esencia, y no sé dónde estás, y paso horas armando teorías que no puedo confirmar ni refutar, y te extraño, y tengo miedo por mi, por los que quiero, por todos.
El miedo a la muerte me paraliza.
El miedo a no volverte a ver, también.
Y es el peor miedo de todos, porque no hay como superarlo, ni como sacarle las mascaras. No queda otra que aceptarlo, respirar hondo y seguir, con fe en que nos vamos a volver a encontrar. Cosa en la que cada vez me cuesta mas creer. Es todo tan material, que me cuesta encontrar la esencia, eso que se supone va a perdurar más allá del cuerpo.
Algún día nos vi a todos como formas de luz, de energía. Hoy no puedo hacerlo. Quizás porque tenía la esperanza de volver a verte o sentirte de algún modo y eso no pasó nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario