¿Qué voy a hacer con esta fábula acabada? Ya no tengo tu solcito en mi habitación, se ha instaurado una ilusa ilusión de un olvido repentino burlando a un tiempo lerdo.
Solo tengo de aquel tren al paraíso un furgón impenetrable sin sus puertas y una sabana impermeable de granizo de una cama que solía ser candela, ya no tengo aquella risa terapeuta y este espanto tenebroso no da tregua, me ha quedado una experiencia belicosa de una panza que hizo a mi vida encantadora.
Esta noche te extraño mucho, y daría todo por abrazarte y dormir con vos.
Pero no te lo voy a decir nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario