Ayer fue tu cumpleaños y la verdad no quería hacer esto, pero lo necesito.
Quiero que sepas que hace un mes, con papá planeabamos como festejarlo. Pensabamos que quizás te podíamos sacar del geriátrico y traerte a casa; y sino, ir todos para allá.
Hace un mes, todavía creíamos que podías volver a caminar.
Ahora lo pienso y me doy cuenta de la ingenuidad de nuestros planes, pero, cómo resignarnos nosotros también a la esperanza? Teníamos que tenerla por vos, por el, por ellos, por todos. Quizás fue en vano, pero prefiero pensar que no, que nuestra energía te llegaba de alguna forma y te ayudo a pasar un poco mejor ese último año.
Me duele mucho no celebrar este cumpleaños con vos; me duele mucho saber que nunca más me vas a abrazar y nunca más me vas a dar la mano. Tengo miedo de que llegue mi cumpleaños porque no me siento preparada para ver tu silla vacia, que esta vez va a tener un significado muy distinto que el del año pasado.
19 días después, sigo sin caer.
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