Con una sonrisa timida, le dije 'extraño que me quieran'. Y es así. Seis meses después, mi cuerpo todavía no se acostumbró al frío, algo se sigue removiendo dentro mio cuando alguien se acerca a mi y tiene tu perfume.
A veces no me acuerdo como es tu cara. Lo visual, lo físico, se va tan rápido. Demasiado.
Pero no olvido las sensaciones, los olores, las cosquillas en la panza. Aparte de lo lindo de que me gustes, no olvido lo lindo de gustar, de ser querida, deseada, cuidada.
Pero parece que llego el momento de agarrar todo eso y meterlo en una caja. Una caja linda, porque son cosas lindas que no pueden guardarse en cualquier lado. Ir, espiarlas cada tanto para no olvidarlas, pero sin ahogarse en la nostalgia. Mirarlas un ratito, guardarlas y seguir.
Y aunque a veces preste algunos besos por ahi, todavía no pude volver a regalar ninguno.
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